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Discurso del Presidente Calderón en el evento de Energética en el Marco Post-2012: Impulsando la oportunidad hacia adelante

Mexico
12/08/2010

Presidencia de la República / Discursos / Cancún, Quintana Roo, 8 de diciembre de 2010

Qué tal.
 
Muy buenas tardes a todos ustedes.
 
Doctor Yumkella, Director General de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial.
 
Muy estimado Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial.
 
Muy estimado Luis Alberto Moreno, Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.
 
Distinguidos Ministros que hoy nos acompañan. Muchísimas gracias.
 
Distinguidos legisladores.
 
Líderes sociales y ambientales.
 
Amigas y amigos:
 
Nuevamente bienvenidos a México a todos ustedes y, desde luego, es muy satisfactorio para mí poder participar en este diálogo, en esta ocasión, orientado, precisamente, a la eficiencia energética en el marco de esta Conferencia de las Partes de Cambio Climático.
 
Todos sabemos la realidad indiscutible del cambio climático. El calentamiento global es una realidad, los hechos lo muestran, el incremento de la temperatura promedio de la Tierra en los últimos 30 años en un grado, más o menos, lo muestra; el alza en el nivel de los mares, continuo, lo muestra.
 
Segundo. Las concentraciones de carbono son también un hecho. Lo muestra también que se hayan duplicado en casi un siglo y medio.
 
Y tercero. El cambio climático está provocando alteraciones devastadoras en el medio ambiente. Nosotros, los mexicanos, damos prueba fehaciente de ello; como los rusos con los incendios que sufrieron; y los africanos con las sequías que han tenido y con los paquistaníes, con las inundaciones que han sufrido.
 
Qué son las cosas. Qué podemos hacer para enfrentar el cambio climático. Cómo podemos orientar nuestros mejores esfuerzos hacia la reducción de emisiones de carbono.
 
Sin duda alguna, una de las medidas más importantes que debemos hacer, es alentar la eficiencia energética en la manera en que vivimos y en la manera en que producimos, en todos los países.
 
Y como bien ha dicho la Agencia Internacional de Energía, la producción, distribución y consumo de energía genera cerca de las dos terceras partes de las emisiones globales de carbono. Lo cual nos refrenda el hecho de que la mayoría de las actividades humanas productivas, están basadas en el uso intensivo de los fósiles que liberan gases de efecto invernadero en la atmósfera.
 
Es evidente que si continuamos con este uso intensivo de combustibles fósiles, y peor aún, un uso ineficiente de los combustibles, fósiles o no, los efectos del cambio climático van a ser más graves.
 
Por lo pronto, la primera conclusión, que parece obvia para muchos, y quizá no lo es; la primera conclusión en la que debemos coincidir, es que necesitamos ser más eficientes en el consumo de energía. Necesitamos producir lo mismo con menos energía o incluso producir más con menos energía.
 
Eso es, básicamente, la premisa del uso eficiente de la energía que necesitamos. Que no es suficiente para terminar con todos los problemas de cambio climático, es cierto, pero es un paso indispensable que me parece debemos dar ya todos los países y todas las sociedades.
 
Ahora bien, en una lógica económica elemental, si se puede producir más con la misma cantidad de energía, por qué no lo hacemos. Si podemos vivir igual, o mejor, consumiendo la misma cantidad de energía, por qué no lo hacemos.
 
Y me parece que una de las razones es porque no hemos creado las políticas públicas que coloquen los estímulos económicos, los incentivos correctos para el uso eficiente de la energía.
 
Y para poder vislumbrar qué tipo de incentivos económicos necesitamos, o de incentivos de políticas públicas en general, yo me permito dividir, por lo menos, en tres grandes grupos las acciones que en materia no sólo de eficiencia energética, sino de cambio climático, tenemos que poner en práctica.
 
Primero. Un primer grupo de acciones, son aquellas que no sólo son buenas para reducir las emisiones, sino que además son un gran negocio, para decirlo con toda claridad. Es decir, son las acciones que tienen un valor presente neto positivo. Son las acciones que de largo plazo pagan la inversión que se haga.
 
Y aquí ubicaría, por ejemplo, todas las acciones que puede hacer una empresa para reducir la cantidad de electricidad que usa en sus procesos productivos. Evidentemente, esto implicará una reducción de sus costos de operación, que le va a dar un valor presente neto positivo.
 
Todos los ahorros que puede hacer un consumidor en su casa, siempre y cuando los ahorros que logre consumiendo menos electricidad sean mayores que la inversión que tenga que realizar, precisamente, para ahorrar ese dinero.
 
Este primer grupo de acciones son una serie de acciones obvias, diría yo, que el mundo no está haciendo.
 
Aquí qué es lo que necesitamos, fundamentalmente.
 
Primero. Información. Para alguien que tiene una lámpara tradicional, una lámpara incandescente en su casa, el saber que puede cambiar su lámpara y ahorrar energía de por vida, por un más gran largo plazo, es un saber que debiera ser intuitivo, pero no lo  es.
 
El consumidor generalmente no sabe, no hace el cálculo, no tiene por qué hacerlo, de cuánto se puede ahorrar. 
 
Otra barrera a la información, es la barrera que hay entre la tecnología disponible y el consumidor mismo. Yo pongo un ejemplo que suelo usar. En la casa de nuestros padres, en general, en la casa de los abuelos, la abuela tiene un refrigerador de hace 20 años o 30, de cuando se casó.
 
Y dice que el refrigerador es tan bueno, tan, pero tan bueno, que le ha durado 40 años. Por qué lo tiene que cambiar. Y lo que tiene que hacer nuestra mamá o la abuela es, debiéramos informarle o decirle que ese  refrigerador, que salió muy bueno, pero que consume horrores de energía, lo puede cambiar por otro y que le va a reducir su recibo de luz.
 
Pero es un proceso de información que no se tiene visible. No sólo no hay información de alternativas de valor presente neto positivo, diría yo, sino que no hay una cultura de ahorro de energía. Y creo que el primer reto que tenemos es, fundamentalmente, mediático, es de opinión pública, es de información y divulgación.
 
Segundo factor. Es la falta de financiamiento eficaz. Otra vez con el ejemplo de la abuela. La abuela probablemente puede cambiar su refrigerador, pero la verdad es que no tiene dinero para cambiar su refrigerador.
 
Claro, lo que se va a ahorrar de electricidad en los 10 años que nos dure el nuevo, o 20, quizá, va a ser considerablemente mayor que lo que le cuesta un refrigerador ahora, pero no tiene dinero para comprar un refrigerador.
 
Lo que necesitamos es acercar el financiamiento oportuno para hacer procesos adaptativos de eficiencia de energía. Y lo mismo digo del refrigerador de la abuela, que de una gran empresa o de una pequeña empresa, o de una  microempresa.  
 
Éste es el primer grupo de medidas, las que tienen un valor económico, valor presente neto positivo, y lo que requieren son información y financiamiento.
 
Segundo grupo de medidas. Son las que tienen un valor presente neto neutro o, incluso, un costo positivo;  un valor presente neto negativo, pequeño, pero que al lado tienen un gran valor social, un enorme valor social.
 
En materia de ahorro, por ejemplo, de emisiones de carbono, todas las que tienen que ver con muchos procesos de los mecanismos de reforestación, pero aún en el caso concreto de ahorro de energía, el valor social asociado al ahorro de energía, en un proceso productivo, o en un proceso de consumo, puede y merece ser financiado, o apoyado con políticas públicas e incluso subsidios que compensen el costo positivo que puedan tener esas medidas.
 
Y el tercer grupo de medidas de ahorro de energía, más bien de reducción de emisión de contaminantes, son aquellas  cuyo valor presente neto es altamente negativo; es decir, el costo es muy alto, como es, por ejemplo en este estado actual de la tecnología, la sustitución de energía por energía solar. Todavía es muy cara.
 
Sin embargo, los costos asociados, aún en estas medidas, serán menores en términos, no digo de eficiencia energética, sino del cambio climático en general, los costos de tomar, aún esas medidas, valga la redundancia, costosas, van a ser menores, que pagar todos los impactos que tenemos en materia  de cambio climático.
 
Ya, en México, estamos gastando mucho más reparando los daños causados por el cambio climático, que en prevenirlo, desgraciadamente.
 
Generalmente nosotros gastábamos como mil millones de dólares al año reparando los daños en carreteras, en infraestructura, en viviendas, causados por desastres naturales. Este año nos acabamos los mil millones de dólares en el primer evento, que fue en el mes de enero, que fueron severas inundaciones en varios estados del país.
 
Y ya para el segundo evento, que fue en abril, el huracán, no, fue una tormenta tropical, Alex, en Monterrey, que destruyó una buena parte de Monterrey, ya gastamos cerca de mil 500 millones de dólares. Y terminaremos, ya estamos diseñando un fondo para el año que entra, ya pusimos en marcha en mi Gobierno, para tener un fondo disponible por año de cinco mil millones de dólares, cinco billones de dólares para enfrentar desastres naturales.
 
Si eso hubiéramos invertido en México a lo largo de estos años en reducir emisiones y esto hubiera ocurrido en todos los países, igual tendríamos que gastar mucho menos.
 
Pero vuelvo a mi tema de ahorro de energía. Me parece que la clave de las acciones de eficiencia energética, deben concentrarse en una primera etapa de lucha por la eficiencia energética, en el primero y segundo grupo; de ahí que los gobiernos debamos imponernos, y la sociedad civil, la tarea de informar acerca.
 
Primero. De la importancia de la eficiencia energética; producir más con igual o menos energía.
 
Y dos. Las alternativas para tenerla. Y tenemos que proveerles a los consumidores tanto de la información como del financiamiento y las políticas públicas que permitan una transición ordenada de consumidores y productores a mecanismos eficientes de energía, por pequeños o grandes que sean.
 
Incluso, en el sector privado debiera haber una orientación deliberada del Gobierno y los organismos empresariales por lograr la eficiencia energética en todos los procesos productivos, y de colocar los mecanismos de financiamiento para que ello sea posible.
 
Déjenme ahora hablar de algunas cosas en México, que estamos haciendo, no sólo para lograr mayor eficiencia energética, sino también para reducir emisiones de carbono y hacer nuestro crecimiento económico menos intenso en carbono, buscar el camino verde del que hemos hablado, el desarrollo sustentable con bajas emisiones.
 
Primero. Lo que hicimos en este Gobierno fue empezar y empezar en serio la construcción de plantas eólicas o de parques eólicos en el país. De hecho, pusimos uno aquí, en Cancún, simbólico nada más, pero el angelito que está cerca de aquí en la carretera es de 1.5 megawatts de capacidad, y ha generado, desde que inició la COP, ahí lo voy contabilizando yo, ha generado más o menos 65 megawatts/hora desde que inició el trabajo del aerogenerador.
 
Yo, como Secretario de Energía, que lo fui alguna vez, antes que Georgina Kessel,  antes de ser Presidente, propuse que hiciéramos el primer parque de energía eólica en México. Y como suele ocurrir en estos casos, tuve que enfrentar mucho escepticismo. Y de un parque más o menos de 800 megawatts que queríamos poner, me autorizaron finalmente a poner uno de 100 megawatts.
 
Y como dice el dicho: algo es algo. Lo empezamos a construir. Ya como Presidente tuve la fortuna de inaugurarlo, con 100 megawatts de capacidad, en Oaxaca, y ahora ya tenemos en Oaxaca más de 500 megawatts. Y estamos construyendo otros dos mil megawatts, que espero concluir antes de que yo termine la Presidencia de la República.
 
De hecho, amigas y amigos, México, según la Asociación Mundial de Energía Eólica, fue, en 2009, el país que tuvo la mayor tasa de crecimiento en el mundo, de energía eólica. Y nosotros, en México, hicimos en cuatro lo que a España le tocó hacer en ocho años.
 
Otro dato interesante, no sólo para los curiosos e interesados, es una materia rara, pero ayer presentamos aquí, en Cancún, el Primer Estudio del Potencial Energético Renovable de México.
 
Para darles una idea. Toda la energía que ahorita producimos, hidroeléctricas, plantas de ciclo combinado, termoeléctricas antiguas, geotermia, eólico, todo el parque de energía de México, todo lo que los mexicanos disponemos para producir energía es de una capacidad, más o menos, de 51 mil megawatts. Entonces, eso es todo lo que tenemos ahorita, y hasta eso, estamos sobraditos. 51 mil megawatts.
 
Sin embargo, el potencial eólico de México, según lo presentamos ayer, es de 71 mil megawatts de capacidad. Quiere decir que con sólo energía eólica podríamos resolver todas las necesidades presentes y del futuro inmediato de México. El problema es que la energía eólica todavía sigue siendo comparablemente más cara que el gas natural, por ejemplo.
 
Creo que el punto de inflexión, según la empresa, debe andar entre cinco o seis dólares el precio, del millón de BTU de gas natural. Pero esa es una buena noticia para México, de todos modos.

Segundo. Tenemos una gran capacidad hidroeléctrica y estamos completando, con el mayor respeto posible al medio ambiente, los proyectos hidroeléctricos que tenemos.
 
Tercero. Y ya referido a medidas de eficiencia energética, qué hemos hecho.
 
Estamos proveyendo la información al consumidor, estamos dándole financiamiento al consumidor y estamos poniendo políticas públicas hacia el uso eficiente de la energía.
 
Por ejemplo, volviendo al tema del refrigerador de la abuela. Nosotros establecimos desde el año pasado un Programa de Substitución de Electrodomésticos, básicamente refrigeradores y aires acondicionados.
 
Como yo explicaba en alguna otra ocasión, la Secretaria le había puesto un nombre muy largo y muy técnico: Programa de Sustitución de Electrodomésticos para el Uso Eficiente de Energía en las Casas. Digo: No, Secretaria, así no vamos a vender ni un refrigerador. 
 
El programa consiste en que de acuerdo con el recibo de luz de cada consumidor, valoramos si esta persona es de bajo ingreso, entonces le llegamos a dar hasta el 50 por ciento de subsidio del refrigerador, o el 40 o el 30, y en algunos casos únicamente crédito a tasas muy accesibles.
 
Entonces, con eso empezamos a sustituir los refrigeradores. Ojo, no simplemente les damos el refrigerador, sino que recogemos el viejo refrigerador, lo llevamos a un centro, en el cual le sacamos todos los gases, el aceite, y lo destruimos técnicamente   

Con esta medida, amigas y amigos, cambiamos el nombre del programa, ciertamente, ya no se llamó Programa de Sustitución de Electrodomésticos para Uso Eficiente de Energía en los Hogares, sino que se llamó  Cambia a tu Viejo por uno Nuevo. En el caso de México, le dicen las señoras, le dicen: Viejo, de cariño al esposo. Entonces, Cambia tu Viejo por uno Nuevo tuvo una gran aceptación en el publico.     
 
Hubo, ciertamente, cierta decepción al momento de llegar a las tiendas de cambio de los refrigeradores, creo que no hubo información suficiente de la naturaleza del programa, pero bueno.
 
De todos modos, a la fecha,  llevamos ya, en poco más de un año, 850 mil equipos que han sido cambiados en otro tanto de hogares mexicanos; y yo creo que vamos a seguir hasta completar varios millones. Yo creo que se puede hacer; con lo cual, estamos haciendo un uso eficiente de energía. Estamos reduciendo, también, el pago de cada consumidor. 
 
Otra medida que hemos puesto. En materia de lámparas. 
 
En México, la mayoría de las casas siguen teniendo lámparas incandescentes, focos de 80, de 60, y de 100 watts.
 
Esta semana, aquí, en ocasión de la Cumbre de Cancún, publiqué una Norma Oficial Mexicana en el Diario de la Federación, por lo cual, vamos a forzar, y vamos a sacar del mercado, paulatinamente, las lámparas incandescentes.
 
Por ejemplo. Para el próximo año ya no se van a vender, a partir de diciembre del  próximo año, ningún foco o ninguna lámpara de 100 watts; tendrán que ser lámparas ahorradoras. Para el 2012, ninguna de 75 watts, y para el 2013, ninguna, de ningún wattaje. Todas tendrán que ser lámparas ahorradoras; con lo  cual, para el año 2014 vamos a sacar totalmente del mercado las lámparas incandescentes del país y vamos a inducir el uso eficiente de la iluminación en los hogares.
 
Ahora, sabemos que muchas familias no pueden enfrentar el costo de tomar lámparas ahorradoras. Entonces, tenemos una política que compensa ese costo. Y vamos a dar, a sustituir, igual que los refrigeradores, a tomar el viejo y a dejar el nuevo, cuatro lámparas por hogar en los 11 millones de hogares más pobres de México; con lo cual ya está en marcha una licitación para colocar 47 millones de lámparas ahorradoras el próximo año. Este es el Programa de Luz Sustentable.
 
Otra medida. La Sexta. Es que hemos creado un Programa de financiamiento, por ejemplo. Este programa que lanzamos, también le va a permitir a las ciudades de México, a todos los municipios de México, cambiar todas las lámparas, todas las luminarias de alumbrado público, sustituirlas por lámparas ahorradoras, y el municipio nos va a pagar el crédito, un crédito al 100 por ciento de eso, incluso con un subsidio Federal que puede ser hasta el 15 por ciento.
 
Nos lo va a pagar con la diferencia en la cuota de electricidad que tiene que pagar, por el ahorro de energía que va a tener. Es decir, si un municipio paga ahorita 10 millones de pesos, con las luminarias ahorradoras que va a tener, nos va a pagar ahora seis millones, siete millones, y con los tres millones que se está ahorrando, nos va a pagar, no sé, un millón de pesos del crédito, con lo cual gana el municipio y gana el Gobierno.
 
Séptima medida de ese tipo, para ilustrar mi ejemplo. Las viviendas.
 
Dónde se está dando en el mundo la transición hacia el uso eficiente de energía eléctrica en las casas.
 
La verdad, amigas y amigos, se está dando en las casas de la gente que puede comprar celdas solares, que puede comprar ventanas térmicas y varias cosas, en los estratos altos.
 
En México lanzamos un programa que  llamamos Hipotecas Verdes.
 
Qué quiere decir.
 
Que dentro de los más de medio millón de créditos al año que da el Instituto de los Trabajadores a los trabajadores de México, empezamos a asignar una parte de esas hipotecas exclusivamente para Hipotecas Verdes.
 
Qué significa.
 
Que sólo van a casas donde la compra de la vivienda tenga algún mecanismo de ahorro de energía; que tenga, por ejemplo, calentadores solares para el agua, que tenga mecanismos ahorradores de agua y ahorradores de luz, que tenga lámparas ahorradoras de luz, o si está en otra región que tenga elementos térmicos en la construcción de la vivienda. En fin.
 
Hay un paquete de varias opciones. Incluso aquí, en Cancún, también lanzamos ya el primer paquete de casas con celdas solares para reducir el consumo de energía en la casa; no lo sustituimos totalmente, pero con un panel solar, la casa reduce significativamente el consumo de electricidad fósil.
 
Con eso, y otro detalle, estamos empezando a poner en las casas, junto al refrigerador, ya no de la abuela, sino de la dueña de la casa, un monitor, diseñado en México, que le dice al consumidor si el consumo que lleva en el mes lo coloca en una tarifa de bajo consumo, que es una tarifa barata o lo coloca en una tarifa de mediano consumo; o si lo lleva a una tarifa de mucho más alto consumo, que es mucho más cara. Entonces, en la cocina de la casa, la familia va a tener su propio indicador de consumo y eficiencia eléctrica, con lo cual creo que vamos a generar una cultura de ahorro de energía en las propias casas.
 
Entonces, la Hipoteca Verde empezó así. Un grupo de créditos, 30 mil, fueron el primer año, que fueron a casas que tenían mecanismos de ahorro de energía. Les dábamos un poquito más de dinero, una tasa y un plazo más largo, y con eso arrancamos Hipotecas Verdes.
 
Una buena noticia, amigas y amigos, es que el próximo año, 2012, todas, todas; es decir, entre 500 y 600 mil hipotecas que va a dar el Instituto de la Vivienda de los Trabajadores, todas las hipotecas están condicionadas a que la casa tenga aditamentos ahorradores de energía en México. Con lo cual, la eficiencia energética la estamos implementando a nivel doméstico no de arriba hacia abajo, como en otros países, sino aquí, en México, es de abajo hacia arriba.
 
Otro programa también de vivienda es el Programa Tú Casa. Yo, en la campaña política por la Presidencia, un día conviviendo con los trabajadores de la construcción, en México hacemos una fiesta muy tradicional, bueno, tenemos de hecho muchas fiestas muy tradicionales, pero una es la del Día de la Santa Cruz, el 3 de mayo. Y los albañiles, los trabajadores se juntan a comer, etcétera, a una misa. Y estaba conviviendo con ellos y le pregunté a un albañil: Oiga, qué padre su trabajo aquí. No, si están re bonitas las casas, jefe, decía.
 
Pero la verdad, sí, qué bueno que uno aquí se gana su dinerito para la casa, pero, la verdad, lo difícil es que uno hace estas casas y nunca va a vivir dentro de una de estas casas.
 
Y, efectivamente, entre mi predecesor, Vicente Fox, y un servidor, se han construido en México una de cada cuatro casas existentes. Es decir, 25 por ciento de las casas que se han construido en México en toda la historia del país, se han financiado en estos 10 años. Ha habido un boom de vivienda.
 
Yo creo que vamos a acabar haciendo nosotros un millón de casas al año. Ahora bien, de esas viviendas, el sistema bancario y crediticio no alcanzaba a darles crédito a los trabajadores como el albañil que hace las casas. Entonces, hicimos un sistema, en el cual Gobierno subsidia el anticipo; es decir, el anticipo, el down payment de la casa, y le adaptamos un crédito a la medida de su ingreso. Y con eso pudimos darle casa a crédito a familias donde el papá o la mamá tiene un ingreso de menos de 20 dólares al día, con lo cual ampliamos ese rango.
 
Ahora todos los subsidios o todos los apoyos de Ésta es Tu Casa, también van a ser condicionados a viviendas verdes, con lo cual vamos a transformar la lógica de la vivienda en México hacia ahorro de energía.
 
Otras medidas, porque ya me he extendido demasiado y les pido una disculpa. Estamos utilizando la biomasa para generar electricidad. Monterrey fue la primera ciudad que utilizó biomasa hace unos años para generar electricidad, el gas que sale de la basura; Cancún es una ciudad que está empezando a utilizar el gas que sale de la basura. Todo esto. En fin.
 
En resumen, amigas y amigos. Para combatir el cambio climático, una de las medidas que debemos hacer es, hacer una difusión masiva del uso eficiente de energía. Implica una tarea cultural y educativa de primer orden, pero además de ello, implica también que las políticas públicas estén alineadas para poder promover el uso eficiente de la energía en el hogar y en la empresa.
 
En el caso doméstico, la experiencia mexicana ha sido muy útil. El Programa Cambia Tu Viejo por Uno Nuevo, las Hipotecas Verdes y otros, además del transporte colectivo, que ya no abordé, pero ya le cierro aquí.
 
Hay experiencias valiosas que pueden masificar el uso eficiente de la energía en el mundo y que de ponerlas en práctica nos harán avanzar un buen trecho en el largo camino que debemos recorrer hacia un mundo ambientalmente sustentable, que no cancele el progreso ni el desarrollo, pero que sí nos permita vivir mejor, a nosotros y a las futuras generaciones.
 
Muchísimas gracias por su atención.

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