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Discurso del Presidente Calderón en Turismo responsable ante el cambio climático: ¿Qué sigue?

Mexico
12/06/2010

Presidencia de la República / Discursos / Cancún, Quintana Roo, 6 de diciembre de 2010

Muy buenos días, amigas y amigos.
 
Señor licenciado Félix Arturo González Canto, Gobernador del Estado de Quintana Roo.
 
Señor Eduardo Román Quian, Presidente Municipal de Solidaridad.
 
Señor Shannon Stowell, Presidente de la Adventure Travel Trade Association.
 
Señor Luigi Cabrini, Director de Desarrollo Sustentable de la OMT.
 
Licenciado Miguel Alemán, Presidente de INTERJET.
 
Estimado Simon Anholt.
 
Estimados representantes de la industria turística global.
 
Estimados integrantes del presídium.
 
Amigas y amigos.
 
Invitados especiales.
 
Diputadas, diputados.
 
Legisladores.
 
Amigos todos:
 
Nos hemos reunido en un lugar maravilloso para poder intercambiar puntos de vista, ideas, propuestas, experiencias sobre un tema de primordial importancia, que es cómo dar respuesta, desde el sector turístico, a los retos que plantea el cambio climático, en particular, y el medio ambiente, en general.
 
Y la participación activa de este sector a nivel mundial es fundamental para ello, para mitigar el calentamiento global. El simple hecho de que hoy exista este foro en el marco de la COP16, me parece un muy buen síntoma y un paso enorme en la dirección correcta.
 
Como sabemos, el cambio climático es una realidad en todo el planeta. Yo he insistido en que tenemos que volver todos los días a lo básico: cuáles son las verdades esenciales de este tema.
 
Uno. La temperatura del planeta está aumentando. En 30 años ha subido más o menos un grado en promedio. Por el mismo fenómeno, el nivel del mar está aumentando más o menos dos milímetros por año, durante casi 100 años.
 
Dos. Hay un aumento de las emisiones de bióxido de carbono en el mundo, intuitivamente, es obvio, por la revolución industrial, por el transporte masivo a base de carbón, del Siglo XX; por muchas cosas, por la industria.
 
Pero también está demostrado científicamente. Las partículas por millón de bióxido de carbono se han duplicado en los últimos 50 años, 150 años.
 
Tercer hecho. La ciencia ha demostrado que hay una correlación, no sólo demostrable desde la ciencia, sino también desde las mediciones que hacen los científicos entre emisiones de carbono y aumento de la temperatura de la Tierra.
 
Cuarto. El aumento de la temperatura de la Tierra produce el cambio climático, está alterando la manera en que se relacionan los climas en el mundo. Y no hay que ir muy lejos. Es más, no hay que ir a ninguna parte, aquí mismo, en Cancún.
 
Si el Mar Caribe está más caliente que de costumbre, tiene una temperatura promedio más alta; los huracanes se forman mucho más rápido. La evaporación, por ejemplo, que da inicio a los huracanes, es mucho más rápida. Es como si antes prendiéramos en la estufa una olla con agua, y esperáramos a que hirviera, pero ahora echarle agua caliente a esa olla, evidentemente va a hervir más rápido, y es lo que está pasando con los huracanes en el Caribe. Y por eso, los huracanes violentos, categoría cinco, son más frecuentes y son también más violentos; las tormentas tropicales tienen más agua, causan más desastre, etcétera.
 
Sexto. La pregunta no es si pagamos o no, los costos de enfrentar el cambio climático; si vamos a pagar costos, eso tampoco está en duda. De todos modos vamos a pagar. Y lo que debemos hacer es, si vamos a pagar los costos para evitar el cambio climático, o si vamos a pagar los costos de las consecuencias del cambio climático.
 
En México ya estamos pagando más por las consecuencias del cambio climático, que por prevenir el cambio climático.
 
Este año, por ejemplo, con todo y que hemos multiplicado por diez el presupuesto para preservación forestal en México, en diez años; por más de 300 millones a cinco mil, este año, y el próximo va a ser todavía mil 500 millones más.
 
De esos cinco mil millones, compárenlo con lo que nos está costando reconstruir Monterrey, por una sola tormenta tropical: 14 mil millones de pesos; y lo que nos está costando  reponer o reparar cerca de 40 mil viviendas, entre Veracruz y Chiapas, y sin contar las más de 60 vidas humanas que se perdieron este año en México, a consecuencia de los desastres naturales, básicamente  deslaves  e inundaciones súbitas.
 
En Guatemala murieron cientos de personas, este año, por la misma razón;  y esas vidas, evidentemente, no tienen precio.
 
Entonces, esos son los hechos. Hay emisiones de carbono provocadas por el hombre. Eso genera calentamiento global. Eso genera cambio climático, el cambio climático afecta, y el cambio climático cuesta.
 
Y es mejor prevenir el cambio climático, que sufrirlo; por eso, hay que invertir en prevenirlo. No sólo eso. Es mucho más barato, se calcula que lo que nos puede costar prevenir, llegar a las metas que estamos buscando en la COP, de calentamiento global, sólo dos grados, imagínense que no crezca más de dos grados la temperatura promedio, porque va a seguir creciendo, podríamos estar destinando,  dicen, que entre el uno y medio, y el tres por ciento del PIB mundial, a lo largo de los años.
 
Pero  si no se hace eso, para pagar los daños del cambio climático, tendríamos que pagar hasta 20 por ciento el PIB mundial; o sea que, de pagar, vamos a pagar. Yo prefiero que paguemos menos, y que paguemos para evitar los daños.
 
Ahora. Qué puede hacer el turismo para ello, o qué implicaciones tiene el turismo en el tema del cambio climático, y vamos siendo francos en el tema.
 
La sociedad está viviendo un cambio cultural, y yo creo que ese cambio cultural, qué bueno que se dé, también, en el sector turismo.
 
Cuál es el cambio cultural. Lo que yo comentaba ayer; todavía, hace 30 años, en México existía, no una comisión para preservar el medio ambiente, o para frenar el cambio climático, existía una Comisión  de Desmonte.
 
En qué consistía esta Comisión.
 
Se gastaba un montón de dinero, alguno yo creo que se lo clavaban por ahí, y se dedicaba a talar los cerros y las selvas y los bosques.
 
Por qué.
 
Porque se consideraban tierras inútiles; ociosas, era el término que hasta constitucionalmente existió. Y eso, para efectos de agricultura, desde luego, causó un enorme daño al medio ambiente en México, pero veníamos de esa cultura de que el medio ambiente era estorboso y ahora vamos a una cultura, y qué bueno, de que el medio ambiente es absolutamente necesario, es indispensable para la vida.
 
Y lo vivimos en el sector turismo, donde también el turismo al principio veía al medio ambiente como un obstáculo para su propia actividad. Luego empezó a verlo como un dilema; bueno: está bien el medio ambiente, pero desarrollamos turismo o desarrollamos, hipotecamos medio ambiente.
 
Y tenemos que llegar ahora a la época en que rompamos también aquí el dilema, y creo que una clave para hacerlo, no es la única, es la armonización entre turismo y ambiente o, en otras palabras, debemos hacer entender en el turismo y el sector que el medio ambiente es negocio. Y tenemos que hacerle ver al medio ambiente o en el ambientalismo, que el turismo puede ser una manera de preservar el medio ambiente.
 
Y esa clave fina, requiere un esfuerzo enorme de todos. Yo recuerdo, al principio de mi Gobierno, lo difícil que fue establecer, aplicar la ley que había aprobado el Congreso para evitar ya la destrucción de los manglares, pero ese es un paso fundamental para poder detener la erosión, del ciclo de la vida, incluso; para poder detener, precisamente, el deterioro de los ciclos de vida.
 
Y no sólo eso. Yo creo que debemos avanzar hacia el paso en el cual, la propia subsistencia del manglar va a ser, ya está siendo en el mundo, un punto vital de interés turístico, porque este cambio cultural que se está viviendo en México y se está viviendo en toda la humanidad, va a hacer que la tendencia determinante de aquí en adelante sea hacia la naturaleza por ser naturaleza. Esa es la tendencia del turismo y será, lo puedo asegurar, del turismo mundial.
 
Es decir, como ya se decía aquí por el Gobernador, más que el sol y playa per se, yo creo que mucha gente está empezando a buscar la naturaleza per se, en esta combinación integral de sistemas, sin los cuales la naturaleza no se entiende.
 
Qué debemos hacer para ello, entonces. Insisto, encontrar la ruta de desarrollo sustentable para el turismo, en el cual, el turismo sea, precisamente, perfectamente compatible con el medio ambiente.
 
Yo estoy plenamente consciente de la importancia turística. Y creo que el turismo no sólo debe auspiciar, debe crecer. Estoy convencido de que el Siglo XXI va a ser un siglo donde la actividad económica va a estar marcada por el sector terciario, el sector servicios. No va a estar marcada por la agricultura, no va a estar marcada por la industria, tampoco; va a estar marcada por los servicios, entre otros, los servicios financieros y los servicios turísticos en el mundo, los servicios personales en el mundo.
 
Por eso, México tiene un enorme potencial como economía moderna en el Siglo XXI, a través de todo el potencial de servicios, telecomunicaciones, me faltó mencionar, pero específicamente turismo.
 
Y yo diría que nos falta todavía desarrollar una parte enorme de servicios ambientales, que también va a ser una actividad económica fundamental, lo intuyo, hacia el futuro. Y, desde luego, el turismo, precisamente, fincado en esta sustentabilidad, acompañado, de la mano del medio ambiente.
 
Qué tenemos que hacer. Tenemos, evidentemente, que cambiar el patrón cultural y diseñar estratégicamente una vocación ambiental del propio turismo para poder capturar esa gran oportunidad, que implica, incluso, el turismo ambiental, que va a ser cada día tendiendo a crecer, hasta que sea mayoritario.
 
Esto no sólo porque el turismo sustentable, insisto, va a proteger el medio ambiente, que es un requisito indispensable de viabilidad colectiva, sino porque representa una gran oportunidad de negocios, para decirlo con toda claridad. Y yo creo que esa es la clave.
 
Para quienes creemos en la imperiosa necesidad de preservar el medio ambiente, tenemos que hacer ver y encontrar las políticas que permitan que el cuidado del  medio ambiente y su preservación sea, en sí mismo, no sólo un atractivo turístico más, sino el atractivo turístico más poderoso y de mayor crecimiento en el mundo, de ahora en adelante.
 
Por eso los gobiernos y los integrantes de la industria turística, debemos actuar con decisión y hacer la parte que nos corresponde para adoptar modelos que fomenten un turismo verdaderamente sustentable.
 
Para ello, es preciso enfocar nuestras acciones en muchas áreas. Uno, por ejemplo. Hay que diseñar mecanismos para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, que se generan como consecuencia de la actividad turística, entre otras el transporte y el hospedaje.
 
Un buen ejemplo es lo que ya mencionaba el Gobernador, lo que está ocurriendo en Cancún, en los hoteles de la Riviera, y en general en México. Y la verdad esto empezó, yo creo, por insuficiencias de la propia capacidad de infraestructura de los municipios.
 
Ante la incapacidad de proveer agua potable y servicios municipales, entre ellos drenaje, a toda la infraestructura turística que llegaba, un condicionamiento fue: Quieres poner un hotel, pero tú pones tu planta desaladora de agua para tu uso, y tú pones tu planta de tratamiento y entregas agua limpia a toda la gente.
 
Y eso comenzó a generar los primeros desarrollos sustentables en México. Fueron los hoteles.
 
Los hoteles son totalmente neutros en el uso de agua. Toman agua del mar, en los hoteles de playa, la desalan, la usan, la purifican, la tratan, una vez usada, y la liberan totalmente limpia.
 
Yo creo que ese modelo, incluso, puede servir, y servirá pronto, también en materia de energía. Había mucho escepticismo, por ejemplo, del potencial eólico que tiene la Península de Yucatán.
 
Precisamente, para la COP, fue que yo di la instrucción de que pusiéramos un aerogenerador de 1.5 megas, y aún a esta hora del día, con este viento, estoy seguro que está generando. Y la verdad, va a tener mucha respuesta.
 
Yo creo que en el futuro los propios hoteles, a medida que avance la tecnología, van a ir generando sus propios mecanismos de energía, y van a ir eliminando, per se, su huella de carbono.
 
Segundo. Y muy vinculado con ello. Es necesario fomentar el uso de tecnologías verdes, para mejorar la eficiencia en el consumo de energía, tanto en la operación, como en la producción de servicios turísticos.
 
Básicamente, todos los mecanismos de uso eficiente de energía. Algo que hicimos para la COP, también,  con muchos hoteles, que fue entrar en programas muy simples, de sustitución de lámparas de ahorro de energía, precisamente, para  mejorar la eficiencia energética en los hoteles.
 
Por ejemplo, los aires acondicionados, generalmente puestos a temperaturas de 15, 16 grados, la verdad, pueden estar operando perfectamente a 21 grados, 22 grados, con pleno confort, para el visitante, tanto en salones, como en los cuartos mismos.
 
Tercero. Participar en los esfuerzos de conservación de la biodiversidad.
 
Cuarto. Darle alternativas al turista. Esto va a ser muy atractivo, lo que estamos haciendo, también, en la COP. El turista puede llegar aquí, checar cuál es su huella de carbono, cuánto carbono emitió en el avión, cuánto carbono emitió en el pasaje, en el taxi, lo que sea pero,  al mismo tiempo, la clave es darle mecanismos de compensación, ahí mismo, de la huella de carbono, que lo estamos haciendo también.
 
Es decir, el turista puede pagar un servicio ambiental. Por ejemplo, en la recuperación de bosques, que estamos haciendo en Oaxaca, que están secuestrando el carbono allá, que se está emitiendo aquí.
 
Y quinto. Muy importante. Tenemos que pensar en una revolución de la arquitectura, y de la ingeniería vinculada al turismo. Es decir, tenemos que llegar al punto, en el cual entendamos y veamos cómo puede seguir creciendo el turismo sin  dañar, con daño cero, al impacto ambiental.
 
Un buen ejemplo, precisamente, es el mangle. Cómo podemos desarrollar turismo que no impacte los flujos hidrológicos del mangle, que no impacte sus ecosistemas y que, a la vez,  pueda darle espacio al turismo, no sólo al que viene aquí, sino al turismo que también quiere ver el mangle tal como es, que  no lo conoce, además,  quizá, en muchas partes del mundo, y que es fundamental.
 
Los lugares más complejos, en términos ambientales, se van a convertir en verdaderos recintos, casi sagrados, yo creo, para muchos turistas. Van a ser pequeñas Mecas, si me permiten decirlo, y que tenemos que encontrar la manera de que esto pueda ser observable masivamente a través de turismo, sin deterioro de la naturaleza.
 
Transformar por eso, la arquitectura turística y la ingeniería turística, a grado tal que de entendamos, que por ejemplo, que no puede haber un camino de cemento si ese cemento no es totalmente permeable para recuperar el agua; y a grado tal de que un día entendamos que mientras menos cemento, mejor.
 
Que lo que queremos es la preservación natural de los espacios y que esa será la única manera de poderlo hacer.
 
Sexto. Tiene que ser, precisamente, lo que ya se dijo aquí. Detonar el turismo de aventura en nuestro país, y más con esta buena noticia que se nos da, que tiene una tendencia con un componente cultural.
 
Yo pregunto. Quién nos gana en tema con un componente cultural en el turismo de aventura en México.
 
Yo, la verdad, creo que eso va a ser una tarea fundamental. El gran privilegio que tuvimos muchos países latinoamericanos, ciertamente, es que nuestras civilizaciones antiguas, finalmente no fueron arrasadas como en otras conquistas anglosajonas. Sí fueron oprimidas, reprimidas, pero finalmente los mayas están aquí, los mayas están entre nosotros.
 
Y todos los michoacanos tenemos, una parte de nuestra sangre es purépecha; y los mexicanos tenemos nuestras raíces, desde luego, hispanas e indígenas, pero finalmente nuestras culturas no se fueron, no las arrasaron, ni las confinaron en una reservación. Las nuestras están aquí.
 
Y en nuestras comunidades, que por cierto viven en nuestros lugares naturales más recónditos, los tzeltales están o los huicholes están, precisamente, en la selva chiapaneca o los mayas están aquí en esta selva mediana de Yucatán. Ellos están aquí.
 
Yo creo que tenemos que hacer de México el campeón del turismo de aventura con este sesgo cultural, que seguramente lo podemos ser. En fin.
 
Amigas y amigos.
 
Dónde está la clave de esto.
 
La clave, insisto, está en la solución general al problema del cambio climático en el mundo y que es encontrar la ruta, el camino, el camino escondido todavía, pero que sabemos que existe, porque tenemos varias pistas, según el cual puede haber combate al cambio climático y, al mismo tiempo, combate a la pobreza.
 
Puede haber crecimiento económico y, al mismo tiempo, preservación de la naturaleza. Ese es el camino verde, ese es el camino del desarrollo sustentable. Y en el turismo hay una gran oportunidad para construir este camino.
 
En la medida en que los desarrollos turísticos, los proyectos, los planes, sean estrictamente armónicos, no sólo entendiendo el ambiente como una restricción, sino entendiendo el ambiente como una oportunidad.
 
Por ejemplo, esta misma Convención, la COP, podemos calificarlo, sí, válidamente como turismo de convenciones. Pero eso yo lo aplicaría para los tres mil delegados, o dos mil que están participando en la Conferencia.
 
Pero, qué me dicen de los 20 mil restantes que están aquí en Cancún, o más. Ahorita, este evento puede estar representando, quizá, unos ciento, no sé, la ocupación ahora, me decían que era como 70 por ciento ahora en todo el estado, 120 mil habitaciones, una derrama de 80 millones de dólares. Eso también implica que la legítima preocupación por la naturaleza está, precisamente, en el ánimo de la gente en el mundo, y eso va a generar, desde luego, oportunidad de turismo.
 
En fin. Amigas y amigos, hay varias cosas con las que quiero terminar.
 
Primero. Estamos impulsando cada vez más el concepto de sustentabilidad en los desarrollos públicos y privados. Ciertamente, Mayakobá es uno de los esfuerzos que han surgido para poder ir encontrando la manera de integrar el respeto al mangle, el respeto a la naturaleza, a los flujos hidrológicos, con el confort del más alto nivel mundial para los turistas.
 
Segundo. Estamos promoviendo el turismo con criterios de respeto a la naturaleza. Y queremos que nuestros destinos logren certificaciones de ambientalmente amigables. Es el caso de Huatulco, que ya alcanzó la Certificación Green Globe, por operar estándares ambientales, porque opera estándares ambientales de la más alta escala mundial.
 
En tercero. Estamos explorando nuevas zonas con nuevo valor ecoturístico.
 
Cuarto. Estamos apoyando proyectos, precisamente, que nos permitan cuidar más el ambiente y ayudar más a la gente en su entidad turística. Fue, por ejemplo, el Centro de la Mariposa Monarca, que acabamos de hacer en Michoacán, precisamente en Sierra Chincua, con el apoyo de FONATUR, que lo que hace es ayudar a la gente que vive ahí, y además ayudar al turista a encontrar las Mariposas Monarca, porque la falta de infraestructura adecuada y de asesoría adecuada lo impedían.
 
En fin, amigas y amigos.
 
Otra cosa que estamos haciendo aquí es. Estamos mitigando toda la huella de carbono de la COP; es decir todas las emisiones de carbono que implica la COP, están siendo compensadas a través de programas de servicios ambientales en la zona.
 
Hoy voy a anunciar un programa muy interesante para todo México, de sustitución de lámparas, tanto públicas, como en todas las casas de México. Vamos a cambiar todos los focos. Voy a hacerlo al rato, el anuncio, pero estamos haciendo un medida muy, muy importante aquí, en el marco de la COP.
 
Lo que ya mencionó el Gobernador, la planta de biogás, que precisamente, recicla las emisiones de los basureros y que con mucho gusto apoyamos, casi con 40 millones de pesos del Gobierno Federal, para que se pudiera hacer. En fin.
 
El transporte de la COP, que es a base de biodiesel, un biodiesel que se produce ya en Chiapas, y esperemos que se siga produciendo masivamente.
 
Termino con una frase de Octavio Paz, a quien no le tocó todavía vivir la intensidad de los problemas ambientales, pero que los tenía muy presentes; él, en algún artículo que yo recuerdo, de la Revista Vuelta. En la Revista Vuelta, en sus últimos años, Octavio Paz escribió que yo recuerdo, se los voy a buscar, para quien le interese, lo voy a poner en la página de Presidencia.
 
Pero habla cómo, en la medida en que se va haciendo el mundo más secular, finalmente la vocación y el apoyo a la naturaleza se convierte, precisamente, en una razón de ser y de existir para mucha gente.
 
Y es lógico, en tanto que la naturaleza explica la viabilidad de nuestra propia subsistencia futura. Eso lo agrego yo, pero lo que decía Octavio, en otro artículo, señaló, en un discurso:
 
La contaminación no sólo infecta al aire, a los ríos, o a los bosques, infecta también a las almas.
 
Y creo que el turismo sustentable, amigas y amigos, nos ofrece la oportunidad de combatir a la contaminación, que, efectivamente, infecta el aire y a las almas.
 
Y yo diría que el turismo sustentable puede, no sólo reponer el aire y limpiar el agua, sino también puede reconstituir el alma del turista, recargar energía, como se dijo aquí hace un momento, que es, a final de cuentas, lo que cuenta y lo que busca, en mayor o menor medida, cualquier turista en el mundo.
 
Con turismo sustentable le podemos dar empleo a los mexicanos, podemos combatir el cambio climático y podemos, a la vez, hacer de nuestro México, nuevamente, el referente internacional en materia de turismo y medio ambiente, que será, sin duda alguna, el turismo del futuro.
 
Muchísimas gracias y muchísimo éxito a todos ustedes.

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